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Arquitectura Sustentable

Un nuevo paradigma de la sostenibilidad arquitectónica/urbana, lo propio del habitar cultural y el diseño en equilibrio.

 

El tiempo presente

En la modernidad del capitalismo tardío, la dinámica de la economía social de mercado impone y determina el diseño de las ciudades, extendidos sistemas urbanos emplazados en la trama del territorio. Ellos, se transforman en descomunales consumidores de energía y contaminadores – en descontrol –, de los ecosistemas y los estilos de vida inscritos en la vastedad de su influencia. Es el extremo de la contradicción sociocultural, económica y ambiental.

Ciudades de segregación social/cultural y espacios deteriorados, la tendencia de la economía se refleja en la expresión – múltiple y diversa - de la violencia urbana, tensión y velocidad, cambios. Allí, al desaparecer la memoria, se disuelve el sentido de la existencia, se vive en extrañamiento, ajenos al mundo, lo viejo se abandona, se habita en una arquitectura de ausencias y nostalgia.

En la perspectiva de únicamente lo económico, la globalización y la mundialización de la cultura, imponen nuevos diseños a la arquitectura desplazando o invisibilizando a las formas y los sentidos que una vez fueron la riqueza y fascinación de la identidad y la pertenencia.

 

Sostenibilidad arquitectónica/urbana

Una mirada oblicua a la realidad, devela la situación precaria de los ecosistemas y los impactos negativos que la globalización económica y la mundialización de la cultura provocan en los estilos de vida locales.

Sólo en la sensibilidad hacia la interrelación entre lo medioambiental y lo sociocultural, nuestra perspectiva, puede conseguir sus preciados anhelos: minimizar el gasto energético, generar sostenibilidad en el habitar y contribuir a mejorar la calidad de vida de una sociedad, con su diversidad de configuraciones culturales.

 

Lo propio del habitar cultural

En el desempeño del arquitecto, lo propio del habitar cultural, es un paradigma. Anuncia y demanda el desarrollo de estrategias en el anhelo de otorgar sentido al habitar, sea en el ámbito local o global, poniendo en valor los contenidos culturales propios.

Los elementos de la arquitectura son especiales, únicos. No  obstante, a pesar de su concretitud, ellos sólo existen en la imaginación social de sus creadores y usuarios, son artefactos de su memoria y se cristalizan, experiencian y utilizan, en virtud de ella.

En la arquitectura cultural, el sentido es la expresión de la esencia de algo inherente en las obras. Aquello, imposible de definir explícitamente, se debe visibilizar en la experiencia, en la apertura de vías de entendimiento, un ejercicio constante de traducción.

 

El diseño en equilibrio

En la arquitectura cultural, la armonía entre cosas diversas posibilita crear en equilibrio, un diseño singular y poderoso: la obra arquitectónica, proyectada, edificada.

Sólo la cadencia entre las dimensiones de la arquitectura -lo cultural, lo tecnológico, lo ecológico, lo estético y lo funcional- es el sustento de la concepción y representación de un diseño poderoso -el camino de la creación-, donde la belleza, es su cautiva. La obra se deja ver en el mundo, anclada en las fuerzas de la cultura y la sostenibilidad.